0
0 Obras Seleccionadas

Ninguna obra en el carrito



Series & Colecciones

Piezas únicas y colecciones en torno a una idea

Obras que habitan el espacio y dialogan con la luz. Cada serie nace de una idea; cada pieza, de la materia y el tiempo.

Voces de Mármol

2022-2025

En un diálogo íntimo entre silencio y piedra, Antonio Gea Pérez esculpe una colección concebida para dar forma visible a aquello que durante siglos ha permanecido oculto. Cuatro esculturas talladas y pulidas a mano en mármol de Carrara —piedra que guarda en su blancura la memoria del tiempo— se alzan como testimonios mudos pero elocuentes de las realidades que aún hoy viven miles de personas, la mayoría mujeres, en todo el mundo: manipuladas, silenciadas, ignoradas… y, finalmente, cuando logran sanar, dignamente empoderadas.

Durante tres años, las manos del artista se sumergieron en la ardua disciplina de liberar la verdad atrapada en cada bloque. Golpe a golpe, curva a curva, fue emergiendo un relato escultórico que no busca solo ser contemplado, sino también escuchado. Cada pieza es una voz: la voz de quienes jamás debieron callar, la voz que la sociedad tiene la responsabilidad de reconocer, proteger y celebrar.

La colección consta de cuatro obras, cada una encarnando uno de esos estados —la manipulación, el silencio forzado, la invisibilidad, y la transformación hacia la fuerza renovada—. Son figuras que nacen del dolor, sí, pero también de la esperanza; de la convicción de que la sanación es un camino posible cuando se educa, se acompaña y se mira de frente aquello que debe cambiar.

Ahora, tras un largo periodo de gestación creativa, estas esculturas ven la luz con una misión clara: ocupar espacios públicos donde puedan ser admiradas, reflexionadas y compartidas. Que su presencia contribuya a poner en valor la dignidad, la resiliencia y el inmenso legado de las mujeres que forman parte de nuestra vida cotidiana: madres, hijas, hermanas, amigas, compañeras de viaje. Y como no, también de muchos hombres, aunque en menor medida.

Con «Voces de Mármol», Antonio Gea Pérez invita al espectador a mirar más allá de la belleza del material. Invita a sentir, a pensar, a preguntarse. A reconocer que el arte no solo embellece un espacio: también puede transformarlo —y transformarnos—, convirtiéndose en un puente hacia un futuro donde estas historias, por fin, formen parte del pasado. Y nos miremos de igual a igual, con la misma dignidad y respeto, sin importar sexo, origen, ni orientación de ningún tipo.

Un rostro de mármol blanco, con ojos cerrados y expresión serena, parece despertar poco a poco del bloque rectangular. Hay algo casi soñador en esas curvas suaves que delinean sus rasgos: la frente lisa, la nariz delicada y esa boca apenas sonriente. Además, una especie de corazón incompleto abraza sutilmente el lado izquierdo del rostro; es curioso cómo ese detalle añade un toque íntimo y casi tierno al conjunto. La verdad es que esta escultura logra transmitir elegancia y una paz contagiosa-como si escucharas una melodía suave al mirarla-sin mucho esfuerzo ni pretensión; solo deja que te acompañe en silencio unos segundos.
Un bloque de mármol blanco, con vetas grises apenas insinuadas, muestra un rostro humano que parece suspirar. Unas bandas suaves y onduladas envuelven parte del semblante: tapan los ojos y dejan ver la boca, como si guardara un secreto o quisiera decir algo que no logra salir. Ese efecto abstracto da la sensación de misterio, casi provoca querer acercarse más. La piedra transmite una calma extraña; tal vez porque el rostro se queda justo entre lo conocido y lo oculto-como quien recuerda algo importante pero las palabras no llegan.
Un rostro de mármol, labios marcados y una venda tapando los ojos. La piedra, suave y fría, parece esconder un secreto tranquilo.
Un rostro de mármol, sereno y con los ojos cerrados, parece guardar un secreto. Bandas talladas sellan su boca; transmite silencio.